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Cine: La edad de la peseta

7 Oct 2007 - 13:00
14 Oct 2007 - 13:00

13/10/2007 22:00
En el marco del Festival VivAmérica

Cine: La edad de la peseta / Pase único (90 min.)

Con la presencia de Arturo Infante y Lola Salvador

Sede:Cines Renoir (Plaza de España)
Cuba-España-Venezuela 2006
www.cubacinecu.com
Dirección Pavel Giroud, Arturo Infante                            
Productores Camilo Vives, Jaume Roures, Delfina Catalá
Productores ejecutivos Lola Salvador, Javier Méndez
Producción ICAIC (Cuba), Mediapro (España), Alter Producciones (Venezuela), con la colaboración de Televisión Española
Guión Arturo Infante, con la colaboración de Pavel Giroud
Fotografía Luis Najmías Jr. (A.C.F.)
Dirección de arte Vivian del Valle
Montaje Lester Hamlet
Sonido Wildtrack
Música Ulises Hernández
Intérpretes Mercedes Sampietro, Iván Carreira, Susana Tejera, Susana Paneca, Esther Cardoso, Claudia Valdés, José Ángel Egido

Sinopsis
La Habana 1958. Una familia compuesta por Alicia y su hijo de diez años, regresa una vez más, a la casa de la abuela materna del niño. Encuentran el rechazo de la huraña señora y muy pocos deseos de compartir su resguardada privacidad. Entre el torbellino de contradicciones entre madre y abuela, el niño trata de adaptarse, pero en esta ocasión no será como las anteriores.

Realizada con el apoyo del Programa Ibermedia

Notas del director
Toda la vida creí que el día que me pidieran dirigir un guión ajeno, éste iba a ser una especie de thriller o al menos incluiría misteriosos asesinatos o algún robo. Me habían colgado una suerte de etiqueta, a raíz de un par de trabajos insignificantes que había dirigido y de los cuales era guionista además de director, y donde el suspense como elemento dramático sustentaba las historias. El hecho de realizar un proyecto como La edad de la peseta me resultaba sumamente tentador; tenía demasiados elementos seductores. En primera instancia esa especie de embeleso en que caía todo el que la leía, por otro lado las posibilidades que me brindaba como director de enfrentarme a universos que hasta el momento me resultaban inexplorados. Si bien nunca escribiría una historia como La edad de la peseta, dirigirla fue como una especie de pastel que no pude dejar de probar. Y no fue la historia en si misma la carnada que me llevó a picar el anzuelo, sino la atmósfera en que ésta se desenvolvía. Esa casa llena de secretos, que sólo adquieren la categoría de secretos en la mente de un niño; protagonista que me resultaba muy atractivo, pues es esa clase de personaje que no tiene en sus manos el control de su objetivo, cuestión también novedosa para mí.(...)
(…) No son estas visiones desde la intimidad familiar en medio de un gran proceso histórico algo que caracterice al cine cubano. Generalmente, cuando se enmarca una historia en medio de la forja de la Revolución son hechos vinculados a la épica revolucionaria, dependientes directamente de ella. A la vez, no la veo como una “película de época”, porque el drama de esta familia, es el drama diario de un buen por ciento de familias cubanas y no cubanas hoy día, víctimas de la separación condicionada, quizá esto explique la buena sintonía con el público que la ha apreciado en países bien distantes y diferentes.Ya voy sintiendo lejano este film, debe ser porque acabo de comenzar la preparación de mi nueva película. Rememorarla es algo que me cuesta un poco de trabajo y me provoca cierto dolor porque en ella volqué demasiada energía. Apenas me queda ese buen sabor que te llevas tras una exquisita cena.

La Habana 1958. Una familia compuesta por Alicia y su hijo de diez años, regresa una vez más, a la casa de la abuela materna del niño. Encuentran el rechazo de la huraña señora y muy pocos deseos de compartir su resguardada privacidad. Entre el torbellino de contradicciones entre madre y abuela, el niño trata de adaptarse, pero en esta ocasión no será como las anteriores.Realizada con el apoyo del Programa Ibermedia Toda la vida creí que el día que me pidieran dirigir un guión ajeno, éste iba a ser una especie de thriller o al menos incluiría misteriosos asesinatos o algún robo. Me habían colgado una suerte de etiqueta, a raíz de un par de trabajos insignificantes que había dirigido y de los cuales era guionista además de director, y donde el suspense como elemento dramático sustentaba las historias. El hecho de realizar un proyecto como La edad de la peseta me resultaba sumamente tentador; tenía demasiados elementos seductores. En primera instancia esa especie de embeleso en que caía todo el que la leía, por otro lado las posibilidades que me brindaba como director de enfrentarme a universos que hasta el momento me resultaban inexplorados. Si bien nunca escribiría una historia como La edad de la peseta, dirigirla fue como una especie de pastel que no pude dejar de probar. Y no fue la historia en si misma la carnada que me llevó a picar el anzuelo, sino la atmósfera en que ésta se desenvolvía. Esa casa llena de secretos, que sólo adquieren la categoría de secretos en la mente de un niño; protagonista que me resultaba muy atractivo, pues es esa clase de personaje que no tiene en sus manos el control de su objetivo, cuestión también novedosa para mí.(...)(…) No son estas visiones desde la intimidad familiar en medio de un gran proceso histórico algo que caracterice al cine cubano. Generalmente, cuando se enmarca una historia en medio de la forja de la Revolución son hechos vinculados a la épica revolucionaria, dependientes directamente de ella. A la vez, no la veo como una “película de época”, porque el drama de esta familia, es el drama diario de un buen por ciento de familias cubanas y no cubanas hoy día, víctimas de la separación condicionada, quizá esto explique la buena sintonía con el público que la ha apreciado en países bien distantes y diferentes.Ya voy sintiendo lejano este film, debe ser porque acabo de comenzar la preparación de mi nueva película. Rememorarla es algo que me cuesta un poco de trabajo y me provoca cierto dolor porque en ella volqué demasiada energía. Apenas me queda ese buen sabor que te llevas tras una exquisita cena.

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